Una de las creencias más extendidas entre las familias que no practican baby-led weaning es la de que esta forma de introducción de la alimentación complementaria es más peligrosa que la “tradicional” (a base de purés y papillas). Quizá si os estáis planteando hacer blw o ya estáis haciéndolo, os hayáis encontrado con todo tipo de opiniones, desde “vas a matar a tu hijo de hambre”, hasta “verás cuando se atragante”. ¿Qué hay de cierto en todo esto?

baby led weaning peligros

Quiero evitar que se atragante… ¡Me da pánico!

Desde el momento en que tu bebé desarrolla la destreza de llevar cosas a su boca (y habrás comprobado que se lo lleva todo), existe la posibilidad de que se atragante. ¿Qué podemos hacer nosotros? Preparar un ambiente a nuestro bebé, adaptado y seguro. Evitando que pueda hacerse daño con los muebles que tiene alrededor, y que pueda alcanzar objetos que puedan causar una obstrucción de sus vías respiratorias, por ejemplo, piezas pequeñas de juguetes de sus hermanos. Es importante además revisar que sus juguetes, no tengan piezas que puedan desprenderse, que los chupetes, si los usa, estén en buen estado, y en general, vigilar que lo que se lleven a la boca, no sea peligroso.

La mayoría de urgencias pediátricas relacionadas con obstrucciones parciales o totales de las vías respiratorias, no ocurren con comida.

Y en cuanto a la alimentación… ¿Es más peligroso practicar baby-led weaning?

La respuesta es no. Algunos estudios recientes hablan de que los niños que toman purés, y los que toman sólidos, se atragantan igual, pero mi experiencia asesorando a muchas familias, me dice, además, que se atragantan menos. ¿Por qué? Porque un bebé que empieza a gestionar los sólidos desde los 6 meses, hace un gran trabajo de desarrollo motriz para poder comer esos alimentos. Un aprendizaje que le permite, además, gestionar mejor los alimentos en el interior de su boca, con sus mandíbulas, con su lengua. Todo ese trabajo de la musculatura orofacial, permite, que cuando un alimento no va por donde tiene que ir, tenga más recursos que otros bebés, que hasta el momento, solo han aprendido a “tragar sin pensar”.

¿Y por qué existe esa creencia de que el baby-led weaning es peligroso?

En primer lugar, porque el miedo, y el desconocimiento, son libres… una familia que no está bien informada, o que se deja llevar por tradiciones y creencias que ha escuchado, no contará con toda la información que necesita, y no tomará decisiones informadas. Como siempre os digo en los talleres… “no me creáis, comprobadlo vosotros mismos, buscad fuentes veraces y sacad vuestras conclusiones“.

Una familia poco informada, además, puede que lleve a cabo algunas prácticas no deseadas y sí ponga en riesgo a su bebé. Por ejemplo, es MUY habitual, que junto con el plátano, una de las primeras frutas que se ofrece sea la manzana. Y no. La manzana no puede darse cruda en trozos sin más porque tiene un riesgo alto de atragantamiento.

Entonces, ¿cómo practicar baby-led weaning con seguridad?

En primer lugar, no ofrecer alimentos peligrosos. Estos son:

Duros como la manzana o la zanahoria (se pueden ofrecer cocinados, rallados…)
Redondeados y escurridizos, del tamaño de la traquea del bebé (aceitunas, cerezas enteras, uvas enteras).
Alimentos que no pueda aplastar con sus encías (haz la prueba, pon el alimento entre tus dedos, y aprieta con fuerza).

En segundo lugar, actuar con sentido común:

No le ofrezcas comida si no está preparado. Si no puede sentarse solo, se caerá, doblará, y estará en posturas que no son seguras.
No le dejes comiendo solo (si se atraganta, no le escucharás).
No le entretengas viendo la televisión o la tablet.
No le ates a la trona al principio, no irá a ninguna parte 😉
Si tiene arcadas, tose, etc. No intervengas, deja que lo intente solucionar.
No metas tu mano en su boca para sacar el alimento salvo que lo estés viendo (y si lo ves, difícilmente se puede estar atragantando).
No le des la comida en la boca.

No os preocupéis porque haga arcadas, las arcadas son normales, forman parte del aprendizaje y no significan que se esté atragantando. Por último, señalar, que atragantamiento y asfixia, no son lo mismo. Mientras haya tos, podéis estar tranquilos, e igual que nos ocurre a los mayores, después de toser en casi todas las situaciones, la obstrucción parcial se resuelve.

Además, os recomiendo que hagáis algún taller de primeros auxilios en niños para ganar seguridad y confianza ante estas, u otras muchas urgencias pediátricas a las que puede que os tengáis que enfrentar.

Os dejo el enlace al vídeo en que os hablaba de estos temas, gracias por compartir 🙂

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