Siguiendo con el post que escribí hace unos días sobre recetas que podéis ofrecer en las comidas en familia, y que son aptas para bebés también, hoy vamos a hablar de cómo afectan estas fiestas a vuestros bebés, y cómo conseguir que su alimentación se vea lo menos trastocada posible…

Las vacaciones, los cambios de ubicación, son, junto con las enfermedades, los dos motivos principales para que los bebés o niños pequeños pasen por pequeñas huelgas de hambre. Si esto lo aderezamos con un mesa llena de gente, con muchas ganas de estar con vuestro hijo porque hace tiempo que no le ven y todo son achuchones y fiestas varias (que es maravilloso, vaya por delante) inevitablemente se ve afectada a su concentración a la hora de comer.

Además, nosotros y nuestro entorno, solemos tener tendencia a levantar la mano estos días y picoteo por aquí, picoteo por allá, llega la hora de comer y el niño no tiene interés ninguno.

Capítulo a parte se merecen las interminables conversaciones que podéis tener con familiares y amigos acerca de por qué el niño come así, por qué no le das de comer tal cosa y no hablemos ya si estáis con lactancia y el bebé «está mayorcito», temazo garantizado…

¿Cómo afrontar las comidas en familia con nuestro bebé?

Recuerdo mis primeras navidades con nuestra hija, decidimos pasarlas en casa los tres solos, cenar pronto y que nuestra hija se acostase a su hora habitual. Sé que a mi familia le costó entenderlo, pero nos respetaron, era nuestro deseo, nosotros teníamos claro que en ese momento necesitábamos tranquilidad. Es importante planificar estos momentos antes de que lleguen y saber lo que nosotros realmente queremos hacer, y si choca con lo que se ha hecho tradicionalmente, dialogar y explicar nuestros motivos para tomar esta decisión.

Si decidís ir con vuestro bebé a una de estas celebraciones, en primer lugar, tenemos que tener claro que son días en los que todos tenemos los horarios, las comidas y las rutinas trastocadas, pero que en la medida de lo posible, tenemos que mantener cierta estructura con nuestros bebés, porque para ellos es esencial. Esto implica buscar ciertos momentos de calma también con él para que se sienta bien. Hay bebés y bebés, algunos estarán felices con todo el jaleo, y a otros les costará más, vosotros conocéis mejor que nadie a vuestros hijos para saber qué decisiones tomar en cada momento.

Sobre las opiniones no preguntadas a familiares y amigos

Esto es algo que llega incluso a generar ansiedad, voy a ver a tal o cual persona, que ya me dijo antes que «mi leche era ya agua» o que «por qué no le das un puré que está flaco» o vete tú a saber qué comentario fuera de lugar… a veces nos empeñamos en dar mil explicaciones sobre por qué hacemos esto o lo otro, y para que estas explicaciones calen, la persona con la que estamos hablando tiene que tener curiosidad, la mente abierta, y ganas de aprender lo que le estás contando. No siempre es así, a veces puedes tener una conversación muy agradable con alguien que no tenía ni idea de lactancia o alimentación complementaria y que consigas hacerle cambiar de opinión, y otras, te encuentras con un muro delante y comentarios que solo te hacen sentir mal.

Mi consejo… son vuestros hijos… siempre os digo en los talleres que os empoderéis, que busquéis información, que tengáis las respuestas a mano. Y con ellas, rebatáis lo que necesitéis, pero a la vez, que os permitáis también descansar de esa lucha a veces constante sobre por qué nuestra crianza es cómo es. A veces es importante restar importancia a según qué comentarios, y dejarlos pasar. Las explicaciones se dan una vez, y quien quiere entender, entiende, a partir de ahí ¿por qué? Porque es mi hijo.

Lo más importante, disfrutad de estos días con vuestros peques y haced muchas fotos ¡Los meses y los años pasan volando! Y si aún no has conseguido dar con su regalo perfecto, pásate por nuestra sección «especial Navidad» donde encontrarás mucha inspiración.

¡Felices Fiestas Familias!