Empezamos nueva colaboración… en este caso se suma al equipo Noelia, de Espiral Criame para hablarnos del factor emocional a la hora de alimentar a nuestros bebés… ¡os dejo con ella!

¿Por qué el BLW es mejor aunque coma menos?

Esta es una pregunta recurrente de padres que empiezan con este método, aún sin tener muy claro cómo proceder, cuando no tienen “resultados” y su peque come poco (según sus expectativas).

aspectos emocionales de la alimentación complementaria

Hoy en día venimos ya de generaciones en las que se valora lo “buen comedor” que sea un niño por la cantidad más que por la calidad y variedad de su alimentación. Estas frases de abuela que todos hemos oído en casa, en mi caso en Galicia es el “come neniño, come”. La familia se queda tranquila si el pequeño se lo come TODO.

He visto a padres y familiares de bebés hacer palanca con la cuchara en la boca del niño para que engulla el puré. Meterle y sacar el chupete entremedias de la comida porque “si no, no hay manera” dicen.

Y aquí entramos en terreno peligroso, y es que interferimos completamente en el proceso de autorregulación de la alimentación del bebé.

Precisamente una de las máximas del BLW no es que el niño coma más, si no que coma por voluntad propia y por sí mismo. Cuando al niño se le está dando un puré, la noción real de cantidad y autorregulación se pierde porque el niño en el mejor de los casos podrá decir basta al número de cucharadas pero puede estar recibiendo una sobreingesta algún alimento que no comería entero, por estar precisamente triturado.

Si se les ofrece en trozos, el bebé está pudiendo elegir comer dos bocados de plátano, sólo uno de manzana y quizá ni probar la galleta. Esta regulando perfectamente la elección y las cantidades.

Por tanto es probable que coma menos (que además hasta es deseable con las tasas de obesidad infantil actuales). Decidir, masticar, tragar, etc lleva también más tiempo, pero está adquiriendo una serie de habilidades que le servirán de por vida.

Cuando hablamos de baby-led weaning no tratamos solo una “forma de comer en trozos” si no de una aprendizaje vital. El niño pone en práctica sus sentidos para distinguir texturas, oler cada alimento, ver distintos colores y elegir en función de ellos.

Adquiere destreza en la coordinación ojo-mano-boca. Comiendo unos guisantes, por ejemplo pone en práctica la pinza, un hito fundamental en el desarrollo que suele pasar desapercibido.

Con esta forma de alimentación se están estableciendo conexiones para toda la vida y una base de alimentación más saludable de la cual se verá beneficiada su salud incluso dentro de 20-30 años.

Por tanto lo fundamental no es que coman mucho y de todo, si no que se alimenten de manera saludable, que conozcan el funcionamiento de su cuerpo y estén en contacto directo con SUS necesidades y no con las expectativas adultas de lo que “debe comer” un bebé de 6, 8 o 12 meses.

¿Cómo impacta entonces a nivel emocional practicar BLW?

Les permite desarrollar completamente su autonomía y autopercepción ayudando con ello a tener una buena autoestima, porque se sienten CAPACES.

Favorece el vínculo con sus padres, puesto que ellos les proveen los alimentos pero no les obligan a comer, les acompañan, les miran admirados y les alientan a aprender a través de la alimentación disfrutando con ellos en familia.

Les hace sentirse integrados en la dinámica familiar, puesto que pueden comer lo mismo que el resto de la familia (aunque haya alguna adaptación o reducción de sal).

Los niños que se alimentan de esta manera establecen una relación más saludable con la comida y con su cuerpo puesto que aprenden a escuchar sus necesidades y a suplirlas, sin necesidad de “llenar agujeros emocionales con comida”.

Por ello la función de los padres es ofrecer alimentos saludables al alcance del niño y dejar que pueda decidir de esa oferta. Si ofrecemos fruta, verdura, legumbres, etc (según la edad) ¿qué problema supondrá que coma manzana y no pera, o brócoli y no zanahoria? Ninguno, porque estará, de cualquier manera, comiendo saludablemente. Y luego, una vez al año, ¡un dulce no hace daño!

Noelia Rodriguez Izquierdo
http://www.espiralcriame.es