Como madre trabajadora, mis días tienen más de 24 horas en las que caben la jornada de trabajo, el deporte siempre que puedo, la lectura, un poquito de sueño y un imprescindible: el cuidado de mi pequeña.

Esto último ha cambiado mi vida radicalmente en los últimos dos años, no por restar tiempo a lo demás, sino por restarle espacio al resto de mis pensamientos… Fascinada por el mundo de la crianza no he dudado en leer toda la información de calidad que cae en mis manos en relación con la educación, alimentación, y el aprendizaje infantil. Y así, por deformación profesional, enseguida busqué las vinculaciones entre la alimentación desde el nacimiento, el desarrollo bucofacial y la salud bucal del bebé.

Otro día os hablaré de alimentación complementaria a demanda y de la multitud de beneficios para su desarrollo psicomotor, especialmente del aparato estomatognático. Pero en este primer post, empecemos por la base de una alimentación saludable: la lactancia materna.

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¿Qué beneficios aporta la lactancia materna desde el enfoque del desarrollo bucofacial?

La lactancia materna se ha considerado como uno de los factores ambientales responsables del correcto desarrollo de las estructuras dentofaciales. El estímulo temprano de succión al que se ve sometida la musculatura perioral del bebe (labios y lengua) promueve su desarrollo facilitando la forma y posición correcta del paladar, mandíbula, así como de los dientes de leche.

Una corta duración de la lactancia materna se relaciona con el aumento de la frecuencia de hábitos de succión no nutritiva (como el uso del chupete o la succión digital) que favorecen alteraciones tanto en la posición de los incisivos como en la relación entre los molares superiores en inferiores. Sin embargo, no existe un consenso en la literatura que indique cuál es la duración mínima de lactancia materna para encontrar beneficios en este sentido, estableciéndose como tiempo mínimo el período estipulado por la OMS como periodo de lactancia materna exclusiva, los 6 meses.

En lo que parece haber un claro acuerdo (aunque no se dispone de estudios de calidad por el problema ético que supone controlar este tipo de variables) es en que la lactancia materna tiene un importante papel protector frente a lo que en odontología denominamos “maloclusiones” , es decir, alteraciones en la posición de los dientes y estructuras que los rodean. Las maloclusiones son las principales causantes de los problemas estéticos y funcionales que hacen que el adolescente o el adulto requieran tratamiento con ortodoncia, costoso tanto en tiempo como en dinero.

Mucho se ha estudiado sobre los beneficios para el bebé y la madre de la lactancia materna, y este beneficio añadido aumenta, si cabe, su valor en la crianza de nuestros hijos, un valor que nunca me imagine que iba a suponerme tanta satisfacción. Un regalo de la naturaleza que me recuerda día a día el privilegio de ser mujer.

Sobre la autora:

Carolina Díez es Doctora en Odontología por la Universidad Complutense de Madrid donde en la actualidad es profesora colaboradora y es también profesora en varios postgrados en docencia privada. Apasionada del deporte, sobre todo de correr, actividad que lleva practicando intensamente desde hace más de 10 años. Mamá de una niña de 2 años que revolucionó su mundo y futura mamá de dos mellizas que nacerán en pocos meses. Dedica la mayor parte de su tiempo libre al juego y cuidado de su hija mayor. Su crianza ha supuesto un cambio en sus intereses y su formación le ha llevado a investigar sobre las vinculaciones con la odontología y odontopediatría.

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