Ayer tuvimos el directo con Ser Padres patrocinado por Momentos Natura de Chelino, podéis ver el vídeo completo aquí:

ENLACE AL TALLER DE SUEÑO INFANTIL

En el vídeo mencionamos 10 consejos para mejorar las noches, y he querido dejarlos por aquí también para que puedas ponerlos en práctica. Espero que te sean de gran ayuda 🙂

1. Dormir más, para dormir mejor.
En el sueño infantil el menos es más no se cumple en absoluto, por eso es tan importante que lleves un control claro de sus ventanas de sueño (períodos de vigilia recomendados por edad), realices un buen plan de siestas acorde a estas ventanas y te dediques concienzudamente a mejorar su sueño diurno para después, estar preparado para abordar las noches.

2. La flexibilidad es la clave
Seguro que hay algún modo en el que te resulta más fácil dormir a tu bebé: chupete, hamaca, pecho o biberón, en la pelota de pilates, y probablemente prefiera a alguna persona a la hora de dormir también, pero si trabajamos a fondo la flexibilidad, también la nuestra, que solemos ir a lo que más rápido nos funciona, estaremos evitando que ningún hábito se quede instalado de forma permanente y esto nos suponga un problema porque solo concilia el sueño de tal o cual manera, y ahí empiezan los despertares. Los niños se despierten muuuchas veces en la noche, pero si tienen la habilidad de volver a dormirse con la menor ayuda posible, podrán enlazar varios ciclos seguidos hasta llegar a la ansiada situación de “dormir toda la noche”

3. Acepta que los niños madrugan, y adapta tus horarios
Aunque a nosotros nos pudiera gustar que se acostaran a las 8 y durmieran hasta las 9 del día siguiente, tenemos que ser realistas y aceptar, en primer término, que los niños son madrugadores por naturaleza. Los horarios más propicios para empezar el día serán entre las 7-8 de la mañana, y para terminarlo, sobre las 20-21 dependiendo de la edad. Busca la forma de encajar estos horarios ideales en tu planificación de siestas.

4. Establece una hora de fin de estímulos
Aproximadamente hora y media antes de la hora de ir a dormir, es el momento de guardar juguetes musicales, apagar tv, no hacer más videollamadas, etc. los estímulos en esta franja del día tienen que ir enfocados al momento de calma. Si por ejemplo tu hijo se pone muy nervioso en el baño, o se enfada tremendamente al sacarle y vestirle, será buena idea sacar el baño de este tramo del día.

5. Busca un momento de calma a puerta cerrada antes de ir a dormir
Encontrar el tiempo, 10-15 minutos, justo antes de dormir para leer unos cuentos, poner un poco de música suave, algún proyector de luces antes de empezar a dormir es importante para que vayan entendiendo que es el momento de acabar el día. Este momento debería ser a puerta cerrada en la habitación donde vaya a dormir y ya solo acompañado de la persona que le ayudará a dormir esa noche.

6. Haz una diferenciación clara del día y la noche
Es importante que revises la luz que entra en el cuarto donde duerme. Necesitamos que pueda haber oscuridad total a la hora de dormir, y que no entre luz cuando amanezca. Del mismo modo, estableceremos la hora de empezar y acabar la noche como decíamos antes y todo ese tiempo será dentro del dormitorio.

7. Revisa otros factores importantes
Además de la luz, la temperatura y el ruido del dormitorio son muy importantes. Tenemos que conseguir una temperatura agradable tanto en invierno como en verano, no ponerles demasiada ropa ni mantas. En verano, algún pijama ligero y en invierno los sacos (con piernas si son más mayores), serán buenos aliados para no tener que pensar si pasan frío o calor.

8. No intervengas en la noche salvo que sea imprescindible
Asegúrate con la ropa, que no tendrás que entrar a arroparle, muchas veces estos pequeños estímulos les despiertan. Tampoco le cambies el pañal en mitad de la noche, asegúrate de utilizar una marca de calidad para que aguante, aunque esté lleno, es mejor eso que tener que cambiarle. Un truco que funciona muy bien es comprar una talla más de la que usa habitualmente en el día solo para el momento de la noche.

9. Evita las intervenciones tempranas
No salgas corriendo cada vez que escuches el menor ruido de tu bebé, sé paciente, espera a ver cómo evoluciona, solo así podrás ajustar tu intervención y ver si necesita un susurro, unas palmaditas, comer o que le cojas en brazos. Solo así podrás ver que con el tiempo, algunos de esos despertares empiezan a gestionarlos solos, intenta siempre la mínima intervención posible.

10. Paciencia, amor y empatía
Altas dosis de los tres te harán falta para lograr cambios en el sueño de tus hijos, pero merece la pena. El descanso de toda la familia está un poco más cerca.

Espero que estos consejos os ayuden un poco a mejorar vuestras noches y no os perdáis el directo con Ser Padres y Chelino en el que además resolvimos un  montón de dudas de los seguidores.